Isaías & Charly

Mi nombre es Isaías y la historia que les narraré es el cómo desde hace 6 años mi galaxia, mi universo, mi mundo, mi vida cambió.

Estudié Turismo en el IPN, en la CDMX, siempre me han gustado mucho los idiomas y por ello decidí estudiar esa carrera. Mi vida, hasta turismo eran mis estudios, amigos, casa y familia. Era una persona muy introvertida, lo único que hacía con mis amigos eran proyectos escolares y ya, nunca nada más. Nunca fui más allá de la escuela, casa de los amigos y de mi colonia.

Podría decir que turismo cambió mi vida, pero no. Quien lo hizo, en turismo, fue Charly, mi pareja desde hace 5 años y 4 meses.

Él es un chico muy social y extrovertido, confiable y muy agradable. Y yo era opuesto a él: muy introvertido, no me gustaba mucho hablar con la gente. Él se acercó a mí a unos días de iniciar las clases porque yo entré días después que ellos y me pidió mi correo y Facebook con el pretexto de estar comunicados para tareas.

Los primeros 2 meses de clases ninguno sabía sobre la sexualidad del otro, aunque, él lo imaginaba de mí por mi forma de ser y de expresarme en clase. Desde el primer día de escuela él me llamó mucho la atención. Es un chico de estatura menor que yo y su color de piel es moreno y todos querían estar cerca de él porque además es buen estudiante, yo en cambio no me acercaba.

Nos saludábamos en clase al inicio y término y era todo. Sólo hablábamos un poco por Messenger sobre cosas de la escuela, tareas, maestros, etc.

A mediados del mes de octubre hicimos una práctica a la Basílica de Guadalupe para conocer sobre la arquitectura y la importancia del lugar en el turismo en México. Como muchos, al terminar decidieron irse a tomar a casa de una compañera. Lo que yo preferí fue irme a comer y luego ir a casa. Charly se fue conmigo y le pregunté por qué no había ido. Me contestó: “Iré con unos amigos a un grupo para una plática”.

Al día siguiente, ¡Charly se comportó como nunca! Estuvo sentado todo el día en su banca sin platicar con alguien. Mi pena no me permitió preguntarle qué tenía así que prefería esperar al Messenger.

 

–Hola, ¿cómo estás? –pregunté

–Hola, bien, ¿y tú?

–Bueno, ¿y ahora tú qué tienes?

–¿Por qué? –me respondió de una forma seria.

–Porque estuviste muy quieto en la escuela, casi no hablaste y estuviste todo el día sentado en tu banca.

–No, pues nada. Sólo que ayer me cayó el veinte de muchas cosas –me respondió.

–¿En serio? ¿Por qué? –le pregunté tratando de ocultar mi desesperación. –Si se puede saber, claro.

–Sí. Bueno, ayer después de la práctica con los amigos que vi en la tarde fuimos a un grupo LGBT y ahí me di cuenta de muchas cosas –me explicó.

–Disculpa mi ignorancia, Charly, pero, ¿qué es LGBT?

–No te preocupes. Es el grupo lésbico, gay, bisexual, transexual.

–Ah ok –y me dije a mí mismo qué bueno tener una mente tan abierta.

–Cabe aclarar que soy bisexual.

–Ya veo, Charly –le contesté tratando de no mostrar mi emoción y confusión que sentía al haber leído eso, pues me dije “¿¿¿¿Qué????”. No sabía qué hacer, un rayo de sol alumbró mi recámara a casi la medianoche. Me ponía feliz, me excitaba el hecho de saber que tal vez pudiera tan sólo darle un beso o que mis fantasías sexuales se podían hacer realidad.

–Oye, ¿y qué necesitas? Veo que tu Nick dice “I need” –le pregunté con tal de que no dejara de platicar conmigo.

–Platicar. Quisiera platicar con alguien sobre esto.

–Ah ok. Bueno, si quieres mañana puedo llegar temprano como tú y platicamos antes de clases.

–¿En serio? No quiero quitarte tu tiempo.

–Para nada –le dije muy feliz.

–Bueno, gracias Isa.

–No hay de qué. Para eso estamos. Y no te preocupes, estate tranquilo y haz tu ensayo.

–No creo hacerlo, no tengo muchas ganas.

–Te puedo ayudar si quieres.

–No, ¡cómo crees! Mañana en el trabajo lo hago.

–Bueno, si quieres que te ayude, avísame, ¿va?

–Sí, gracias.

 

Esa plática la guardé en mi memoria porque mis conversaciones de Messenger se borraron. De ahí que platicamos, pero él no sabía de mí. O ya lo sabía, pero no se lo había confesado y la razón era que fue una etapa de confusión para mí. Fue mi etapa de “¿qué pasa conmigo?, ¿por qué me siento así cuando lo veo?, ¿por qué no dejo de pensar en él?” Miles de preguntas en mi cabeza. Y mi mayor miedo de aceptarlo, como en muchos casos fue mi familia, específicamente, mi papá.

 

Platicamos mucho y 3 después yo le confesé que también era “bisexual”. Actualmente ambos nos consideramos gays, pero fue nuestra máscara, en nuestro caso, aclaro. Porque teníamos miedo.

 

Ambos nos confesamos que nos gustábamos, que nos gustaría estar con el otro, comenzamos a intercambiar fotos, etc.

 

No le gustaba mucho hacer tareas y un día le ofrecí hacerle algunas de ellas. Él aceptó siempre y cuando le cobrara. Me dio mucha pena, pero las primeras 2 veces le cobré con dinero. La tercera le pedí un beso. Como niños de primaria, nos fuimos a uno de los baños de la escuela y nos besamos con tantas ganas que nuestro mundo cambió en el instante en el que nuestros labios se tocaron por primera vez.

 

Todo ese primer semestre fue un semestre para conocernos, conocerme y para yo darme cuenta qué quería realmente experimentar con mi sexualidad. Yo quería estar a su lado, pero mi forma de ser me decía que “¿por qué se fijaría en mí si había tantos como él?”

 

Fue un semestre “raro”, pero me ayudó para conocerme a mí y aceptarme tal como soy. Lo hice sin saber que lo que vendría sería aún mejor.

 

Planeamos ir de viaje en enero del 2012 a San Juan del Río, Querétaro y cuando ya teníamos la fecha, los lugares que vistaríamos lo único que hacíamos era anhelar el día de poder estar juntos.

 

14 de enero de 2012. En el bus él se recostó y puso su cabeza en mis piernas, por su tamaño cabe muy bien. Se supone que hablaríamos para saber qué haríamos, pero íbamos diciéndonos que nos queríamos mucho y nos agradábamos y lo felices que nos hacía estar ahí.

 

Llegando a la central de buses, tomamos un taxi para el lugar donde nos quedaríamos. Él tomó mi mano y yo no dije nada, sólo sonreí. Al llegar a nuestro lugar de hospedaje, una casa, nos sentamos en el sillón y nos besamos. Luego él se separó y me dijo: “¿Qué hora es?” Y yo dije para mí: “¿Por qué quiere saber la hora?”. En fin, le respondí: “12:15”. Me dijo: “Debo hacerte una pregunta”. Y sabía lo que era, pero no sabía si hacerlo yo o qué. Sólo le dije que sí hiciera la pregunta.

 

La mejor respuesta que haya dado jamás en mi vida fue una simple palabra de 2 letras:

 

Charly: ¿Quieres ser mi novio?

Yo: Sí

Fuimos, literalmente la primera vez del otro, incluso sexualmente. Tenemos una relación de 5 años y 4 meses que inició el 15 de enero (para eso me preguntó la hora) del 2012.

 

Con Charly ya como mi novio, cumplí en ese viaje 3 sueños: Bernal, ver el acueducto de Querétaro y él. Cuando inicié la carrera no conocía ningún lugar en México así que me propuse conocer por lo menos la mitad de los estados de la república. La gran mayoría de los lugares los conozco con él y por nuestro trabajo como guías de turistas. Y para cada aniversario hacemos un viaje a algún lugar que no conozcamos o a San Juan del Río o hacemos algo en la CDMX.

 

Para nuestro primer aniversario regresamos a donde todo inició y también visitamos Guanajuato. Para el segundo le pedí a nuestros amigos que me ayudaran y es la foto del corazón en el suelo.

Para nuestros 3 años elegimos Los Cabos.

Para nuestro cuarto aniversario decidimos ir a Oaxaca porque no lo conocíamos. Visitamos Huatulco, Zipolite y el centro de Oaxaca.

Para nuestro aniversario número 5, fuimos a Veracruz y a Puebla.

 

¿Qué vendrá para el 6º? No lo sé, pero sé que le seguiré dando tantas sorpresas como sea posible pues estar con él me ha convertido en una persona tan diferente y apasionada en todo lo que hago y simplemente porque LO AMO CON TODO MI CORAZÓN.

 

Otros estados que conocemos son: Estado de México, Hidalgo, Morelos, Tlaxcala, Aguascalientes, Zacatecas, Chiapas, Michoacán, Guerrero, Nayarit, San Luis Potosí, Tabasco y con los que ya había mencionado suman 20 estados que hemos conocido juntos varias veces teniendo muchas muchas experiencias.

 

Ambos somos licenciados en turismo y guías de turistas. Cuando él estudiaba su curso para certificarse yo iba con él a sus prácticas y viceversa. Actualmente estamos trabajando en un proyecto propio. Es una touroperadora. Por mi gusto por los idiomas me certifiqué como guía en inglés, francés y a punto de certificar ruso. Un objetivo profesional a largo plazo es consolidar una agencia de viajes para gente de la comunidad LGBTTTI y ofrecer recorridos en los idiomas que hablamos.

 

Sé que recibirán muchas historias para el concurso, y tal vez me proyecté escribiendo esto, pero si la nuestra no resulta ganadora, me gustaría que aun así sea conocida. El amor es grande y hay una frase que me gusta mucho de un libro que leí:

“EL AMOR NO SE MANIFIESTA EN EL DESEO DE ACOSTARSE CON ALGUIEN, SINO EN EL DESEO DE DORMIR JUNTO A ALGUIEN” – Milan Kundera.

 

Me gusta esta frase porque es de mis más grandes placeres. Dormir y despertar junto a él. Ver esos hoyuelos que si dibujan en su rostro cuando sonríe me causa una felicidad que me es imposible describirles. Nunca había experimentado estar realmente enamorado, amar y ser amado.


Como un regalo de aniversario quise darle un libro escrito por mí de toda nuestra historia, desde el primer día de universidad y hasta lo último. Llevo un capítulo y son cerca de 30,000 palabras. Me es imposible expresar todo lo que siento por él electrónicamente, pero tengan por seguro que en el momento que ustedes estén leyendo esto yo estoy sonriendo pensando en él y lo mucho que lo amo.