Israel & Fernando

Un día cualquiera en la Facultad de Química, Fernando vio caminar a Israel, despreocupado, con prisa; hubo varias veces que lo veía pasar, y notaba su sonrisa, linda y sincera, de la que no tenía idea que un día se iba a enamorar. Fer es tímido, no veía cómo poder acercarse a Isra. Buscaba si compartían alguna clase o laboratorio, si se tropezaban en los pasillos, incluso lo buscó en las redes sociales, sin éxito.

Año y medio después, gracias a que Fer compartía un laboratorio con una amiga de Isra, Fer logró dar con Isra en Twitter. Emocionado por haber al fin dado con él, Fer comenzó a seguir a Isra; no pasó mucho tiempo para que Isra le hiciera la plática. Estaban emocionados, platicando horas. Isra, desde que comenzó a hablar con Fer, sentía algo, pero no estaba seguro de que Fer tuviera los mismos gustos, aunque sospechaba.

Un día cualquiera, Isra se sentó en una jardinera a descansar. En eso notó a Fer pasar con unos lentes de sol y una camisa a cuadros. Isra lo vio y sonrió. Le escribió un tweet: “Estoy viendo a Fer, pero que él venga a saludarme”. Fer notó la notificación y, sonriendo, comenzó a buscarlo por todos lados. Y dio con él. Isra sentía algo en el estómago mientras Fer se acercaba, raro pero especial. Ambos agradaron el conocerse en persona. Cuando Fer se quitó los lentes, Isra notó la mirada más sincera que jamás había visto.

Un día decidieron salir a pasear a un centro comercial. Fue agradable, con momentos de risa, miradas apenadas que se desviaban al encontrarse. Terminando el día, Fer fue a dejar a Isra. Éste último quería despedirse de un beso, pero no lo hizo, no se atrevió. No se atrevieron, pues no sabían si los sentimientos eran mutuos, y no querían arruinar la amistad que tenían.

Salieron nuevamente; cuando Isra llegó, Fer ya estaba esperándolo. “¿Cómo puede alguien enamorarse tan rápido?”, pensó Isra. Ambos sabían que era lo mejor que estaba pasando. Ese día terminaron comiendo hamburguesas. Después de terminar,  comenzaron a jugar, y entre cosquillas y demás, se besaron, sintieron los labios del otro, algo que los dos querían desde hace mucho. Sonrieron y besaron de nuevo. Isra y Fer ya estaban enamorados desde hacía tiempo, sólo faltaba ese beso para formalizar la relación que comenzó hace 5 años y 3 meses.